Una imagen vale más que mil palabras."Esto es una jodida vergüenza", dijo el delantero del Chelsea, quien no dejó en paz a Tom Henning ni un segundo a pesar de que varios compañeros y miembros del cuerpo técnico, entre ellos Guus Hiddink, intentaron detenerlo. Drogba repitió una y otra vez al noruego que viera de nuevo el partido para que se diera cuenta de que se había equivocado en varias jugadas puntuales.
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